Héctor Aguilar Camín

Héctor Aguilar Camín

Mientras pasa la historia

Día con día

Agobios del ‘Encuestazo’

noviembre 9, 2023

Tiempo de lectura Lectura: 2 minutos

Si algo muestra la batalla de los aspirantes de Morena al gobierno de la Ciudad de México, es que no creen en el procedimiento de su partido para escoger al ganador.

El procedimiento es claro, como todo en Morena. (Nada más piensen que sus principios son: No Mentir, No Robar y No Traicionar al Pueblo).

Cuando llegan las fechas electorales, el partido escoge a los mejores de sus filas y los mide en una encuesta secreta, cuyo resultado define quién gana.

Todos contentos: el Pueblo consultado en las encuestas y el Pueblo congregado en Morena.

Problema: todo mundo sabe en Morena que, tanto los contendientes de la encuesta, como quien la gana, son definidos por el líder del movimiento, el presidente López Obrador.

Morena sabe que López Obrador cambió el Dedazo de los tiempos priistas, por el Encuestazo de los suyos.

Ilustración: Víctor Solís

Nadie cree ahí en la seriedad de la encuesta secreta que decide las candidaturas. Los que compiten saben que la voluntad que hay que ganar no es la del Pueblo encuestado, sino la del líder del Pueblo, el dueño de la encuesta.

Y eso es lo que ha complicado a niveles hegelianos la definición de la candidatura de Morena a la Ciudad de México. Que el dueño del Encuestazo ha hecho sentir que tiene dudas.

Primero dijo que su carta era la misma que la de su candidata presidencial, Claudia Sheinbaum: el jefe policiaco de la ciudad, Omar García Harfuch.

Luego cambió de opinión y dejó que entrara al pleito, con fuerza, la alcaldesa de Iztapalapa, Clara Brugada. Luego metió a la contienda a su sepulturero favorito, López-Gatell, para democratizar el cotarro.

Luego, sobre todo, dejó que hubiera pleito a puño limpio para ver quién ganaba su voto en el Encuestazo.

Fortaleció a todos los actores, menos a su candidata presidencial, Claudia Sheinbaum.

Sheinbaum ya es débil en Morena porque su favorito García Harfuch, pasa muchos agobios para ganar. Si Harfuch pierde, será más débil aún: derrotada ella misma, y por una política de su propio gallinero, Clara Brugada.

Si este es el bastón de mando que López dijo haberle pasado a Sheinbaum, como que al instrumento le faltan todavía las dos cosas: el bastón y el mando.

Publicado originalmente en Milenio.

 


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