Publiqué la semana pasada los apuntes de un diplomático retirado sobre los principios de la política exterior y la famosa y mal conocida doctrina Estrada. Un eminente jurista y diplomático me envía ahora sus propias reflexiones sobre el tema, acogiéndose a las reglas del anonimato, que facilita la lectura de los argumentos y no de las personas. Primer envío:
“Los principios de política exterior no tienen vínculo alguno con la decisión de AMLO de felicitar o no felicitar a Biden. Esa decisión obedece tan solo a un deseo de no molestar a Trump después de los favores recibidos.
“Es totalmente falso que obedezca a la obligación de no intervenir en los asuntos domésticos de otros Estados o al reconocimiento o no reconocimiento de gobiernos, que es un asunto totalmente distinto.
“La doctrina Estrada, que merece el mayor de los respetos, es producto de una situación radicalmente distinta a la relacionada con Trump/Biden. Se origina en las presiones brutales que Estados Unidos y sus empresas ejercían sobre México para que reformara la Constitución de 1917, principalmente en materia de petróleo.
“A cambio de esa reforma, EU aplicaría el principio del reconocimiento de gobiernos, con lo cual los gobiernos reconocidos adquirían una supuesta legitimidad, pero a cambio de ceder ventajas muy importantes en favor del gobierno que reconocía.
Esa práctica abusiva fue parte de la historia de México en los siglos XIX y XX.
En 1930, Genaro Estrada, gran canciller, anunció que México abandonaría la práctica del reconocimiento de gobiernos por considerar que era una ‘práctica denigrante’, ya que los Estados no están capacitados para calificar los asuntos internos de otros Estados.
“Por ello, decía Estrada , ‘el gobierno mexicano se limita a mantener o retirar, cuando sea procedente, a sus agentes diplomáticos sin calificar precipitadamente ni a posteriori el derecho de las naciones para aceptar, mantener o sustituir a sus gobiernos o autoridades’.
“Se desterraba así el instrumento político infamante del reconocimiento de gobiernos, para decidir, según la circunstancia, mantener o retirar a la representación diplomática.
“No hay sustento para argumentar que en el caso Biden / Trump se aplicó la doctrina Estrada. No felicitar a Biden fue un error que no debe quedar amparado bajo los términos de la doctrina Estrada”.
hector.aguilarcamin@milenio.com













