El financiamiento público del proceso democrático fue una de las innovaciones celebradas de la democracia mexicana. Hoy es una de sus deformidades. El financiamiento público acabó creando, de un lado, partidos rentistas y del otro un gran mercado negro de dinero electoral. Los partidos gastan hoy en las elecciones el dinero público que reciben y además traen a ellas cantidades enormes de dinero no autorizado por la legislación.
Nocturno de la democracia mexicana
mayo 9, 2016
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