Coronavirus: el espejo español
El 9 de marzo pasado, la prensa italiana reflejaba ya la gravedad de la pandemia local del coronavirus destacando la dramática congestión hospitalaria.
El 9 de marzo pasado, la prensa italiana reflejaba ya la gravedad de la pandemia local del coronavirus destacando la dramática congestión hospitalaria.
Los hospitales del norte de Italia estaban saturados. Se había producido la primera escasez grave que la pandemia produce: no miles de muertos, sino un porcentaje de infectados que satura muy rápido los hospitales, pues todos son enfermos que requieren cuidados intensivos.
México está perdiendo días preciosos al aplazar las medidas de “distanciamiento social” frente al coronavirus.
El virus, de efectos exponenciales, ha mostrado en todos los países que la reacción lenta para combatirlo es la peor de todas.
México será profético o catastrófico. La posición de su gobierno ante el coronavirus desafía el consenso mundial sobre la pandemia, a saber: que la situación es grave, progresiva, de alto riesgo y que debe atacarse con severas medidas preventivas.
En la última medición de Oráculus, que promedia encuestas, la aprobación del Presidente ha bajado de 80 por ciento en febrero de 2019 a 62 por ciento en febrero de 2020. El rechazo pasó, en el mismo lapso, de 20 a 33 por ciento.
Creo que estamos en un fin de partida del gobierno de Andrés Manuel López Obrador con la realidad. El gobierno ha sido sacudido por dos grandes apariciones de lo inesperado: la movilización de las mujeres y la tormenta del coronavirus.
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