El Grito soy yo
El Presidente convirtió el Grito de este año, un ritual de unidad, una fiesta nacional, en un día de exclusión y pleito.
El Presidente convirtió el Grito de este año, un ritual de unidad, una fiesta nacional, en un día de exclusión y pleito.
El presidente Obregón observa Canutillo, la fortaleza donde vive el minotauro que ha de matar. El minotauro tiene miedo. Quiere protección y prodiga mensajes melosos.
Además de a Luz Corral, a Soledad Seáñez y a Austreberta Rentería, Villa tuvo en Canutillo a María Arreola, una cuarta mujer.
Villa llevó a sus mujeres a Canutillo. Llevó a su esposa Luz Corral, a la que había mandado fuera de México en 1915, cuando supo que venían días de derrota y violencia desesperada para él.
Canutillo mejoró bajo la mano militar de Villa. Les decía a sus avecindados: “Después de andar de revolucionarios y haberles dado manos libres, es tiempo de enseñarles a ser gente honrada”.
Es el año de Villa. Vuelvo a él: No consta que Villa tuviera un proyecto de revolución o de gobierno nacional.
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