Héctor Aguilar Camín

Héctor Aguilar Camín

Mientras pasa la historia

Día con día

Primer discurso

octubre 2, 2024

Tiempo de lectura Lectura: 2 minutos

Hay cosas de fondo que comentar en el discurso de toma de posesión de la presidenta Claudia Sheinbaum y en sus cien compromisos de gobierno.

Quisiera concentrarme en las formas del discurso, porque eso es algo que sucedió realmente ayer, a diferencia de los temas de fondo que son, en lo importante, en lo que el gobierno piensa hacer, promesas, más que realidades.

Ilustración: David Peón

El discurso de la presidenta Sheinbaum me pareció bien pensado, bien escrito y mejor leído, previsible en muchos pasajes, prometedor en otros, encendido en lo que creo que es su mejor parte, la más emotiva y la mejor dicha: su arenga por las mujeres y por su igualdad sustantiva.

Hubo en el discurso momentos de definición y de firmeza, pero no hubo rispidez, lo cual ya es una declaración de intenciones políticas, un rasgo de mesura y civilidad.

Alguien le reprochó en un tuit que no hubiera dicho que va a gobernar para todos y todas. No es exacto: la frase comprometiéndose a ello está ahí, lo mismo que el respeto a la diversidad política, sexual y cultural .

Una parte sustantiva de las buenas formas en la ceremonia de ayer no estuvo en el discurso, sino en el hecho de que la presidenta Sheinbaum saludó cordialmente a la ministra presidenta de la Suprema Corte, Norma Piña, con la que tiene una diferencia muy seria, a propósito de la reforma judicial.

Su tono no fue triunfalista ni amenazante, no rompió lanzas contra nadie, tendió puentes y definió intenciones de diálogo con sectores claves del futuro económico y de la vida pública de México.

Fue claro su compromiso de garantizar las libertades de expresión, de prensa, de credos religiosos, y de respetar los derechos humanos y la ley.

Pero el hilo central, nuevo, el mejor trabado de su discurso, fue su alegato por las mujeres.

Hay reclamos justos a la presidenta Sheinbaum por haber sido dura y sorda ante la movilización y la protesta de las mujeres.

Creo que en su primer discurso presidencial se comprometió hasta el cuello con esa causa, y que aquí empieza algo que no hubo nunca, hasta ahora, en el discurso presidencial del país.

Publicado originalmente en Milenio.

 


Escribe tu correo electrónico para recibir
las últimas actualizaciones y sugerencias de lectura.

Intuit Mailchimp