La autocracia que viene
La democracia del país quedó en manos de los errores políticos de sus gobernantes, porque sus aciertos conducirán al fin de la democracia.
La democracia del país quedó en manos de los errores políticos de sus gobernantes, porque sus aciertos conducirán al fin de la democracia.
No se trata de regresar al animal hegemónico que conocemos como “el viejo PRI”. Se trata de la fundación de un régimen autoritario nuevo, mucho peor.
La mayoría del INE votó el viernes contra la democracia, a favor de regresarse a ser una oficina de la Secretaría de Gobernación.
Entre otras minucias históricas, con sus votos a favor del dominio del gobierno en el Congreso, los consejeros del INE cavan la tumba de su propia institución.
Conocedores de las leyes electorales empiezan por coincidir en que, diferencias aparte, el tema de la representación tendría “un nombre más técnico y más preciso si le llamáramos agandalle”.
El futuro político de México se discute con base en dos palabras desdichadas: largas, cacofónicas y de significado abstruso, incluso para especialistas. Esas palabras son sobrerrepresentación y subrepresentación.
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