¿Deben prohibirse las manifestaciones que inciten al odio y violencia?
En un momento de emociones exaltadas, el discurso de odio tiene consecuencias imprevisibles, horrendas a veces.
En un momento de emociones exaltadas, el discurso de odio tiene consecuencias imprevisibles, horrendas a veces.
El conflicto entre Israel y los países árabes, desde 1920 hasta estos días, han muerto 116,342 personas. ¿Y los nuestros en estos años? 168,799 muertos y 45,000 desaparecidos. Contrastar estas cifras nos da una idea del verdadero tamaño de la violencia.
El argumento para la extinción de los fideicomisos del Poder Judicial lo van a perder en la querella porque es un acto de profunda ilegalidad y de profunda inequidad en el trato entre poderes constitucionales de la República.
Lo que vemos es que había detrás de esto es la frialdad de prender la llama de la ira, de la rabia y del odio israelí, de conectarse con esa reserva de irracionalidad, de odio, de ira, que ha habido siempre en este conflicto.
No hay una política de austeridad en el gobierno, no han gastado menos y van a gastar muchísimo más en el 2024, esas son las cifras.
La Corte ha fallado de manera contraria a los intereses y a las pretensiones de la Presidencia, entendiendo que es una Presidencia articularmente inclinada a generar condiciones de ilegalidad y a proceder de una manera ilegal.
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