La sombra de la regresión
Conocíamos las debilidades de la joven democracia mexicana, pero no la creímos nunca tan frágil como se ha visto ante los embates antidemocráticos de estos años.
Conocíamos las debilidades de la joven democracia mexicana, pero no la creímos nunca tan frágil como se ha visto ante los embates antidemocráticos de estos años.
Guillermo O’Donnell acuñó la noción de ciudadanía de baja intensidad para describir uno de los problemas más graves de nuestras democracias: la debilidad de su cultura cívica, la inmadurez de la ciudadanía.
En la Odisea, Ulises dice a Penélope que son dos las puertas por las que discurre el sueño: la puerta del cuerno y la puerta de marfil.
Recuerda José Woldenberg que en sus épocas de estudiante se gritaba en las asambleas: “Aquí se respetan todas las opiniones”. Su maestro Henrique González Casanova corregía: “Lo que hay que respetar no son las opiniones, sino las personas. Las opiniones no son respetables, las personas sí”.
El elogio mayor que puedo hacer sobre Woldenberg a este respecto no exagera un punto, es rigurosamente cierto, como quien suma dos más dos, y comprobable, paso a paso, en la vida pública del elogiado.
Siguiendo la voz de los expertos, las reporteras de El País, Carmen Morán Breña e Isabella Cota, han dibujado en un reportaje la nueva violencia ubicua, la violencia a ras de pueblo, que azota a México.
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