La semana oscura
La pandemia alcanzó nuevos picos prácticamente todos los días, justo en el momento en que la gente ha empezado a salir, a dejar su confinamiento, por necesidad económica, por necesidad psicológica, por simple fatiga de materiales
La pandemia alcanzó nuevos picos prácticamente todos los días, justo en el momento en que la gente ha empezado a salir, a dejar su confinamiento, por necesidad económica, por necesidad psicológica, por simple fatiga de materiales
El atentado contra el secretario de seguridad de Ciudad de México, Omar García Harfuch, ha quedado claro en su autoría y en sus móviles, y resuelto parcialmente con la captura de la mayoría de sus autores directos.
“¿Por qué está ganando el virus?”, se pregunta llanamente Nick Oxford en The New York Times ante los nuevos brotes que se dan luego de domada la pandemia en varios países. Responde con igual llaneza: porque los ciudadanos no hacen caso de sus enseñanzas fundamentales.
La profundidad de la crisis económica empieza a mostrar perfiles de vértigo. No hablo de la crisis que vendrá sino de la que está ya destruyendo empresas, empleos, inversiones y crecimiento.
Se ha desvanecido la posibilidad de un regreso a la actividad económica con la curva de la pandemia domada.
Dediqué la semana pasada a glosar los rasgos de uno de los momentos fundadores de la brutalidad policiaca mexicana, su escuela de violencia, tortura, ilegalidad, la costumbre criminal que sigue siendo norma en la conducta de tantos representantes de la fuerza pública.
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