Womack regresa a Zapata
Cuando uno ve la foto canónica de Emiliano Zapata que nos mira de frente, con el brillo oscuro en los ojos, los labios sensuales, la frente ancha, las cejas y los bigotes poblados, ¿qué ve?
Cuando uno ve la foto canónica de Emiliano Zapata que nos mira de frente, con el brillo oscuro en los ojos, los labios sensuales, la frente ancha, las cejas y los bigotes poblados, ¿qué ve?
La amenaza que ahora veo como una advertencia cómplice se había vuelto en mi cabeza una amenaza real, más real que nunca, porque el gobierno había atacado un mitin pacífico en Tlatelolco, dejando cientos de muertos, miles de muertos, incontables muertos, y nadie en la ciudad protestaba por ello y nadie estaba seguro.
El líder indiscutido de hoy tendrá que lidiar con los lideratos intermedios de mañana, entre otras cosas porque no podrá saltar por encima de ellos hacia el pueblo puro y duro.
El mensaje de López Obrador ha sido el de un guerrero que lucha contra el mundo y es derrotado, a la mala, por fuerzas más poderosas que él pero histórica y moralmente despreciables.
No es el mejor momento del estado de ánimo global para hablar de estas cosas, y menos aún del mexicano, pero siempre es buen momento para desafiar las creencias equívocas que oprimen nuestro ánimo, especialmente si hay alguna forma de mostrar que, en efecto, se equivocan.
Vivo en una ciudad de 23 millones de habitantes, pero nací en un pueblo que sólo tenía ocho mil. El pueblo se llamaba Chetumal. En el año en que nací, 1946, empezaba el llamado milagro mexicano.
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